Análisis de la cultura periodística de Ecuador

ANÁLISIS DE LA CULTURA PERIODÍSTICA DE ECUADOR

19 de marzo de 2014

 PROPUESTA DE INVESTIGACIÓN

Introducción

Esta aplicación es parte de un esfuerzo académico de un grupo de investigación creado a partir del apoyo de la SENESCYT y del Proyecto Prometeo para evaluar periódicamente el estado del periodismo en la República de Ecuador. El proyecto CPE (Cultura Periodística de Ecuador) tiene como objetivo principal de estudio ayudar a los investigadores de periodismo y los responsables políticos a comprender mejor las visiones del mundo y los cambios que se están produciendo en las orientaciones profesionales de los periodistas, sus condiciones y límites dentro de las que operan, así como las funciones sociales del periodismo en un mundo cambiante. Este esfuerzo es especialmente importante en una época de grandes transformaciones que tienen lugar dentro de la institución del periodismo en Latinoamérica y en todo el mundo. También creemos que estos cambios -sin precedentes en la historia del periodismo- tienen importantes consecuencias para las sociedades para las que el periodismo es de importancia vital. Aspirando a los más altos estándares de la colaboración científica, la participación democrática y la publicación colectiva, el proyecto CPE ha creado un marco metodológico común para varios países como España y Suiza y testado a nivel internacional. Las entrevistas se realizarán durante los meses de marzo, abril –y excepcionalmente mayo- de 2014.

Esta propuesta de investigación busca apoyo científico para cubrir la investigación de campo en la República de Ecuador. Además tiene cuatro objetivos principales:

– Evaluar el estado del periodismo en la República del Ecuador en un momento de grandes cambios dentro de la institución de los medios de comunicación y la vigencia de una nueva Ley de Comunicación aprobada en junio de 2013.

– Comparar la situación del periodismo en la República de Ecuador con la evolución de otros países, con el fin de rastrear la evolución diferencial del periodismo que tienen lugar en condiciones contextuales similares o diferentes.

– Evaluar los principales factores que determinan el periodismo en la República de Ecuador, en contraste con otros países.

– Fomentar la colaboración internacional y el intercambio de conocimientos en los estudios de periodismo y contribuir a la creación de una institución académica que estudie comparativamente el estado del periodismo en intervalos de tiempo regulares.

La investigación propuesta contiene, además, la labor iniciada por el Dr. Martín Oller a través de su estudio “La Cultura Periodística de España y Suiza”, que se realizó entre 2008 y 2012. Este trabajo se basó en entrevistas y encuestas a 139 periodistas de más de 10 organizaciones de noticias en ambos países. El estudio piloto se centró en las diferencias de culturas periodísticas, así como en las influencias percibidas en las noticias y la confianza de periodistas en las instituciones públicas. A su vez ha proporcionado una gran cantidad de conocimiento comparativo sobre las orientaciones y prácticas de los periodistas de los países de España y Suiza. Los hallazgos que se obtengan serán publicados en las revistas más reconocidas en este campo de estudio, como Journal of Communication, Research in Communication, Theory of Communication, European Journal of Communication o International Communication Journal. Hoy en día, el estudio periodístico es ampliamente reconocido en el ámbito más amplio de la comunicación de masas y las ciencias sociales; y se ha convertido en una de las fuerzas impulsoras en el área de la investigación periodística comparativa.

Marco conceptual

Este estudio propone una comprensión general del periodismo como una institución pública. De acuerdo con las teorías institucionales, las instituciones se definen como “los patrones sociales de comportamiento identificados dentro de las organizaciones que forman una sociedad presiden la esfera social a nivel particular” (Cook, 1998: 70). Cook (1998) sostiene que los medios de comunicación cumplen con los tres criterios que son esenciales para las instituciones de acuerdo con el enfoque que defienden: las prácticas periodísticas se basan en los roles característicos, las rutinas, las normas y los procedimientos; estas prácticas han perdurado en el tiempo y se extienden a través de las organizaciones informativas; y los medios de comunicación son vistos por los periodistas, así como por los demás, como órganos determinantes que determinan la vida social. En un enfoque similar, Sparrow (1999) conceptualiza los medios de comunicación como una institución que representa un bien público y ejerce el rol de guardián de un sistema político democrático. En la tradición de las teorías de diferenciación, Bourdieu (1998, 2005) aboga por una conceptualización relacionada y cada vez más popular del periodismo como un campo social que se rige por una lógica diferente.

Siguiendo este enfoque, el periodismo puede no ser considerado en ocasiones como una profesión en toda regla, pero debe ser visto en todo momento como una institución social o cultural. Como institución, el periodismo tiene funciones específicas y realiza funciones específicas para la sociedad. Las prácticas periodísticas se encuentran dentro de un marco profesional de valores, normas y rutinas.

Los siguientes conceptos clave, que son vistos comúnmente como aspectos clave del periodismo, constituyen el objeto de este estudio:

  • la percepción de rol profesional,
  • el concepto de objetividad como ideal y como método,
  • la ética periodística,
  • la autonomía profesional,
  • la confianza en las instituciones públicas, y
  • las influencias percibidas.

Estos temas se encuentran en el centro de la investigación periodística actual, poseyendo una utilidad práctica directa tanto para los periodistas como para la sociedad en general.

  • La cultura periodística

Definir la cultura periodística es un proceso tan complejo como explicar en un plano general qué es la cultura como forma de vida. Las actitudes de los periodistas, a grandes rasgos, se encuentran arraigadas dentro de unas esferas de sentido que modelan los valores típicos y tradicionales de una conducta profesional común. Este concepto se sitúa en la frontera que forman las distintas culturas nacionales (Hofstede, 1980). Para Hanitzsch (2007: 374) la cultura periodística engloba:

a) El conjunto de las principales orientaciones (valores, actitudes y convicciones).

b) Las prácticas y los artefactos (productos y textos) presentes en el trabajo de los profesionales de la información.

La cultura periodística, por lo tanto, construye los rasgos identitarios de los roles y de las rutinas que, en un plano abstracto, representan el marco simbólico de un colectivo. Su conocimiento, entonces, resulta esencial para el profesional porque la cultura periodística delimita el perímetro que rodea a su actividad laboral. De acuerdo con Esser (2004: 155), las diferentes culturas no pueden ser entendidas como comunidades de valores homogéneos, sino más bien como híbridos en los que intervienen elementos tradicionales nacionales ligados a otros internacionales, interactuando entre ellos de forma dinámica.

En este proyecto, la noción de cultura periodística es entendida tal como la concibe Hanitzsch (2007: 373), quien afirma que es la idea o cognición específica del periodista sobre la que evalúa y ordena sus ideas culturales, a través de las cuales crea su propia realidad significativa que le permite formar su acción profesional dentro de los conocimientos colectivos. De esta definición se desprende que las actitudes de los periodistas se encuentran arraigadas profundamente dentro de la cultura periodística, que contiene el valor típico y tradicional de una forma de actuar común. Para este autor, la cultura periodística engloba el conjunto de principales orientaciones (valores, actitudes y convicciones), prácticas y artefactos (productos y textos) presentes en el trabajo de los profesionales de la información (Hanitzsch, 2007: 374). Como resultado de este concepto, desarrolla un sistema de análisis empírico basado en diferentes dimensiones que serán utilizadas en el vigente proyecto CPE.

Hanitzsch (2007) sitúa la identidad y la personalidad del periodista en el centro de las investigaciones sobre cultura periodística y, a partir de ahí, señala que se deben estudiar los nexos de unión entre el periodismo y el contexto cultural. Sin embargo, como plantea Esser (2004: 155), las diferentes culturas no pueden ser entendidas como comunidades de valores homogéneos. Más bien son híbridos en los que intervienen elementos tradicionales nacionales ligados a otros internacionales, interactuando entre ellos de forma dinámica. Por ello, el concepto de cultura periodística empleado por Hanitzsch (2007) integra la idea de cultura periodística (tal como la definieron Donsbach y Patterson, 2003: 288); con la llamada cultura de noticias (Heinderyckx, 1993: 447); y la cultura profesional (Esser, 2004: 168).

  •  Las culturas periodísticas intermedias

A partir del concepto sugerido por Bourdieu1 (1984: 359) de “intermediarios culturales”, y del punto de vista de Zelizer (2004: 52) que habla de los periodistas como una “comunidad interpretativa” basada en la selección subjetiva, podemos llegar a una reconceptualización del papel de los medios de comunicación y de los periodistas en países donde la cultura periodística difiere del concepto de cultura periodística occidental. Bourdieu (1984: 99-114), a través de su teoría de los campos sociales aparecida en el capítulo 2º en The social space and its transformations de su libro Distinction: A social critique of the judgment of taste de 1984, define los límites periodísticos como profesión, y cómo estos se entrecruzan con otros campos profesionales como el de la política y el de la economía. Por lo que, a partir del punto de vista de Bourdieu (1984) y de Zelizer (2004), podemos señalar que el periodismo en los países en vías de desarrollo y con regímenes políticos no democráticos puede también crear una comunidad mediática particular y característica que comparte un conjunto común de reglas. De este modo, conseguimos establecer un ámbito de trabajo determinado con el que desentrañar las distintas identidades profesionales dentro de la cultura periodística moderna de estos países, que se definen a partir del concepto de presentación y representación dado por Bourdieu (1984). Motivo por el cual Zelizer (2007: 25) establece que el periodismo se muestra como un campo social interpretativo de la comunidad en la que se encuentra, con sus propias reglas y discursos. Una circunstancia que hace que el periodismo aparezca en una situación de constante negociación y relativización con respecto de las diferentes perspectivas culturales. Lo argumentado hasta ahora nos lleva a plantear tres puntos fundamentales en el tratamiento y análisis de los periodistas como parte del campo social mediático:

1) La definición de los periodistas como tales en sus sociedades y para los académicos en sus estudios respectivos.

2) Las posibles definiciones del periodismo en estas culturas intermedias.

3) La problemática localización de una organización unificada y homogénea debido a la descentralización mediática.

En conclusión observamos que para comprender las culturas periodísticas intermedias –que difieren del concepto estandarizado de cultura periodística occidental–, es necesario: 1º Definir a los periodistas como productores simbólicos, capaces de conceptualizar, construir y transmitir los significados de las formas culturales; pero también de articular y difundir las ideologías que identifican a una nación. 2º Subrayar la relevancia de estos gestores simbólicos porque en esos países (poscoloniales, en vías de desarrollo o bajo regímenes no democráticos) son los principales productores de los significados estratégicos que ordenan la realidad (Mahon, 2000).

A pesar de que en ocasiones, como hemos escrito ya y como ratifica Zelizer (2007: 21), se toma a menudo la cultura periodística occidental (dominada por la variante anglo-americana) como ejemplo o como estándar, en la actualidad existen numerosas prácticas periodísticas distintivas a lo largo de todo el mundo determinadas por los contextos donde se ubican, al igual que por sus rasgos sociales, políticos, económicos y culturales. Hoy en día, existen características comunes y diferenciadoras que definen las diversas formas de ejercer el periodismo a nivel internacional. Estas singularidades son las que nos llevan a intentar esclarecer los rasgos distintivos y comunes de la cultura periodística en las distintas regiones del globo. 

  • Percepciones de los roles profesionales

Al hablar de roles profesionales nos centramos en la imagen que tienen los periodistas de ellos mismos a la hora de llevar a cabo su actividad profesional. En concreto, del papel que juega esta autopercepción dentro del proceso informativo, pudiendo hablar de autoconcepto, imagen o de “aspecto” (Bueno Martínez, 1976: 1225). A lo largo del pasado siglo XX se han realizado distintas investigaciones basadas en los roles profesionales del periodista y del método basado en los “tipos ideales” propuesto por Weber (1904). En los años 30, a partir de su obra Propaganda technique in the world war de 1927, Lasswell (2007: 216 y ss.) fue uno de los primeros que investigó de manera seria y rigurosa el efecto que provocan en la sociedad los medios de comunicación analizando los factores que inician y guían el acto de comunicación. Guiado por la influencia de Lasswell, el periodista Rosten (1937) llevó a cabo la obra The Washington correspondents, publicada en 1937, en la que estudiaba y analizaba a los periodistas que habían trabajado con él durante años.

A partir de este punto, muchos otros investigadores, influenciados por el trabajo de Lasswell principalmente, han querido conocer las ideas, imágenes o nociones que tienen los periodistas sobre sus roles o papeles. Prueba de ello son los estudios de los investigadores De Sola Pool y Shulman (1964: 141-145) en los años 50. En este caso, los investigadores entrevistaron en 1956 a 33 periodistas y llegaron a la conclusión de que algunos escribían para ser admirados, otros para satisfacer a sus lectores y otros para combatir a los indeseables. Posteriormente, a partir de los años 60 Janowitz (1975: 618-626) llevó a cabo otra interpretación del ejercicio periodístico (aunque no la basó en resultados obtenidos empíricamente), en la que ofrecía dos modelos alternativos  de periodistas: el periodista abogado y el gatekeeper.

Cohen (1963: 20) fue uno de los primeros autores en desarrollar una tipología sobre los papeles periodísticos. Distinguía, en primer lugar, a un tipo de periodista que mantenía una posición neutral frente a la información, actuando como mero observador, llegando esta información al ciudadano de la forma más objetiva posible (“neutral”). En segundo lugar, se refería al periodista que actuaba activamente en el proceso político e informativo, participando a través de la exposición de su punto de vista  (“participativo”). En el mismo período Gieber (1968: 173-182) expuso su ensayo teórico titulado I am the news consistente en una clasificación formada por cuatro tipos de periodistas: el proyective (intelectual y natural), el introjective (creativo y poderoso), el undercover (perplejo y cínico) y el pasive (fracasado y súper ético).

En los años setenta volvieron a reanudarse los estudios empíricos sobre los periodistas, siendo de nuevo los investigadores ingleses y norteamericanos los que ejercieron un mayor peso en el análisis a los periodistas como profesionales. Tunstall (1971: 24-26) se refirió concretamente a los recolectores de noticias como profesionales con un trabajo no-rutinario, mientras que el resto -técnicos, dirección y otras secciones de gestión de un periódico importante- desarrollaban trabajos rutinarios. Dentro de este campo el estudio que más influencia a tenido fue llevado a cabo por Johnstone, Slawski y Bowman (1976: 114-15) y en él reflejaban dos tipos de identificación profesional e ideológica de los periodistas. Por un lado, aparecían los nothing-but-the-truth (neutrales) y, por otro lado, los whole-truth (participativos).

El trabajo de Johnstone y sus colaboradores fue replicado por Weaver  y Wilhoit en 1986, quienes introdujeron algunas variaciones en las distintas categorías. Propusieron un modelo en la que aparecían tres tipos de papeles profesionales. El primero llamado adversary (adversario) en el que el profesional actúa como crítico-abogado. En el segundo, llamado interpreter (intérprete), el periodista actúa como intérprete-explicativo. Finalmente, el tercero es el denominado disseminator (difusor/ transmisor), en el que el profesional ejerce como neutral-transmisor (Weaver y col., 2007: 138). Ya en 2002, en un estudio realizado por el mismo equipo de investigación, se añadió un tipo de periodista adicional: el llamado populist mobilizer (populista/ movilizador).

Debido a todo lo anteriormente mencionado y a la dificultad existente a la hora de definir los roles o papeles de los periodistas, Donsbach y Patterson (2003: 298-300) plantearon la distinción bidimensional entre dos continuum, mediante los que llegar a una idea más real de los roles de los periodistas en su labor profesional. Por un lado, el continuum formado por los conceptos “pasivo” y “activo” y por otro lado, el formado por los conceptos “neutral” y “abogado”.

Hanitzsch (2007: 376) se basa en la categorización realizada por Donsbach y Patterson (1996), anteriormente mencionada, a la hora de proponer sus tres dimensiones para el análisis de los roles profesionales: “intervencionismo”, la “distancia del poder” y la “orientación al mercado”.

  • El concepto de objetividad como ideal y como método

El concepto de objetividad nació cargado de simbolismo y ha sido objeto de estudio por parte de la comunidad científica en general. Para Valbuena de la Fuente (1997: 327 y ss.), los fenómenos no llevan impresos en sí mismos el carácter de mensaje o no mensaje. Estos son neutrales y el/los sujetos los experimentan de forma bipolar con una realidad objetiva y una subjetiva. En definitiva, la realidad percibida por cada individuo es asumida por cada persona como un mundo objetivo proveniente de una realidad que conforma un todo.

La noción de objetividad no apareció como tema a tratar dentro de la bibliografía periodística especializada hasta los años 20 (Streckfuss, 1990: 974). Originariamente, el concepto de objetividad significaba descubrir la verdad a través de la aplicación de métodos científicos (Streckfuss, 1990: 975). Uno de los principales representantes de esta idea era Lippmann (1920: 82), ya que veía a los periodistas como “hombres pacientes y valientes de ciencia que trabajan para ver lo real que es el mundo”. Lippmann aspiraba a un cambio social serio y a una nueva forma de democracia basada en la fuerza de los hechos objetivos, dejando a un lado los conceptos de subjetividad y arbitrariedad existentes hasta el momento (Donsbach y Klett, 1993: 55; Streckfuss, 1990: 979). Así, fueron creándose una serie de métodos basados en la objetividad dentro del periodismo, formados por unas reglas generales y unas normas de trabajo. La objetividad se convirtió pronto en una norma en la profesión (Schudson, 2001: 162).

La práctica periodística e investigación académica continuó basándose en la corriente objetivista durante las décadas de los 60 y 70. Proponía esta corriente una información puramente fáctica, una distribución de secciones con radical separación entre información y opinión, y una ética del profesional caracterizada por el distanciamiento y el desprendimiento (Canel Crespo, 1999: 2). Sin embargo, en la década de los setenta y ochenta los investigadores de los medios de comunicación vinieron a dar una nueva visión sobre las relaciones que se establecen entre los hechos y los periodistas y por tanto, sobre el proceso comunicativo (Giménez Armentía y Berganza Conde, 2009: 51). A finales de los 70, Tuchman (1978: 1) explicó la información periodística a través de una metáfora sutil, al afirmar que “la noticia es como una ventana abierta al mundo que puede tener muchas características diferentes y es por la que nos enteramos de lo que está fuera de nuestro alcance cognoscitivo”. Este fue uno de los puntos de partida para un cambio de mentalidad que se ha acentuado en las últimas décadas del siglo pasado y la primera de este.

En los años 80 y 90 aparecieron una gran cantidad de investigadores con una postura muy crítica con respecto a la objetividad. Algunos de ellos, como Glasser (1984), afirman que la objetividad no es más que un ritual para lograr la imagen de imparcialidad ante el público. Entman (1989) señala que es una técnica de camuflaje con la que se consigue transmitir informaciones sesgadas. Rosen (1994) mantiene que es una técnica de persuasión con la que el periodista consigue eludir sus responsabilidades; y Canel Crespo (1997) sostiene que la objetividad no consigue la información equilibrada a la que aspira. De modo que un gran número de investigaciones llevadas a cabo en los últimos años del siglo pasado asumieron que las noticias son la representación que de la realidad hacen los periodistas (Canel Crespo, 1999).

El concepto de objetividad ha jugado y juega hoy en día un papel prominente a la hora de elaborar la información. Se ha entendido de múltiples maneras: desde un punto de vista filosófico (convicciones éticas), o como un método de trabajo en los medios a la hora de abordar el tratamiento de las opiniones y declaraciones (Shoemaker y Reese, 1991: 75).

A nivel filosófico, el debate sobre la objetividad se basa en el planteamiento de esta como un “ideal” en la cultura periodística. Basando el concepto de objetividad como ideal en la veracidad de la información y en la referencia real a la realidad representada (Hackett, 2008). Encontramos en este punto dos posturas contrarias donde se debate si la verdad y la realidad pueden ser representadas de forma objetiva.

Cuando la objetividad se constituye como un método periodístico, pasa a ser el concepto que en su trabajo cotidiano ofrece a los periodistas seguridad y capacidad de trabajo. Donsbach (1990: 18) describe la “noción funcional de la objetividad” como la capacidad de salvaguardar el trabajo periodístico de la crítica. Tuchman (1978: 196) formula cinco estrategias profesionales. Plantea, a partir de estas, la forma en que la objetividad debe ser entendida como un “ritual estratégico” encargado de justificar a los periodistas y a su actividad profesional a través de:

1) “presentación de varias perspectivas”,

2) “presentación de hechos comprobados”,

3) “uso de las comillas” donde se aborda el uso correcto de las citas,

4) “estructura de la información en una secuencia apropiada” referida a la estructura en la construcción de la noticia, y

5) “separación de la información y de la opinión”.

La objetividad, a pesar de ser un concepto controvertido (y cuya posibilidad de ser alcanzada es negada por algunos), para muchos profesionales es una pieza clave en la estructura mediática a la hora de poder plantear un periodismo de calidad. El enfoque dominante con respecto al concepto de objetividad en la profesión periodística relativo a los distintos modelos de mensajes posibles ha llevado a muchos análisis dentro de la bibliografía académica (Soffer, 2009: 478). La objetividad periodística se ha convertido en el código común para un conjunto de nociones que incluyen “la veracidad, la relevancia, el equilibrio, la imparcialidad, la no distorsión, la neutralidad, la capacidad de prueba, la equidad, la despersonalización y el escepticismo” (Ognianova y Endersby, 1996: 10). A estos nosotros añadiríamos otros como la verdad, la subjetividad y el realismo.

  • La ética periodística

Las orientaciones éticas de los periodistas son importantes porque reflejan y dan forma a las directrices normativas profesionales; pudiendo decirse que gestionan las prácticas laborales diarias. De igual modo son indicadores del estado de la propia profesión periodística (Beam, Weaver, y Brownlee, 2009). En general, existen dos enfoques en el estudio de los  diferentes puntos de vista éticos de los periodistas. Este estudio propone utilizar una combinación de ambos enfoques.

Las conceptualizaciones éticas tradicionales están basadas en las justificaciones de los periodistas o en la aceptación de ciertas prácticas periodísticas cuestionables, como propuso Köcher (1986) y desarrolladas por una serie de encuestas a periodistas en Estados Unidos (Weaver y Wilhoit, 1986, 1986; Weaver et al., 2007). Estas medidas han sido aplicadas en estudios realizados en todo el mundo (Weaver, 1998). Estas prácticas periodísticas han sido consideradas como “cuestionables” por algunos investigadores. Motivo por el cual, serán propuestas en el análisis de este estudio:

– Pagar a ciertas personas para obtener información confidencial.

– Usar documentos confidenciales de una empresa o del gobierno sin autorización previa.

– Pretender obtener beneficios personales.

– Ejercer presión sobre los informantes que no están dispuestos a ofrecer información sobre una historia.

– Hacer uso sin permiso de los documentos personales, como cartas o fotografías.

– Acceder como empleado en una empresa u organización para obtener información privilegiada.

– Uso de micrófonos o cámaras ocultas.

– Uso de recreaciones o dramatizaciones de noticias por parte de actores.

– Publicación de las historias con contenido no verificado.

– Aceptar dinero de las fuentes.

La forma de poner en práctica las orientaciones éticas generales de los periodistas de este proyecto fue propuesta por Plaisance (2007) y desarrollada en proyectos como WJS (Plaisance, Skewes y Hanitzsch, 2012). Esta conceptualización se basa en un enfoque socio-psicológico sugerido por Forsyth (1980). En este enfoque, las “ideologías éticas” se pueden clasificar en dos dimensiones principales: el idealismo y el relativismo.

  • El relativismo denota el grado en el que las personas se basan en sus filosofías morales personales sobre las normas éticas universales.
  • El idealismo se centra en las consecuencias de las respuestas individuales a los dilemas éticos.

Combinadas, estas dos dimensiones ofrecen a su vez una clasificación de cuatro tipos de ética: 1) absolutistas: son idealistas y sienten que el mejor resultado posible siempre se logra si siguen las reglas morales universales. 2) Situacionistas: también se basan en un fuerte idealismo, pero estos son también relativistas porque abogan por un análisis individual de cada caso o situación. 3) Subjetivistas: basan sus juicios en sus valores y puntos de vista personales en lugar de acogerse a los principios éticos universales. A diferencia de los situacionistas, ellos consideran que algunas acciones consideradas como “negativas” desde el punto moral, son necesarias en algunas situaciones donde la finalidad sea positiva o buena. Y, 4) Excepcionistas: se basan en los absolutos morales que guían sus juicios, pero son pragmáticos y se mantienen abiertos a las excepciones en la medida que contribuyan a evitar consecuencias negativas.

  • La confianza en las instituciones públicas

Aunque la confianza del público en las instituciones públicas es fundamental para la democracia, politólogos e investigadores en comunicación han señalado ciertos signos de disminución de esta confianza en las instituciones públicas de todo el mundo occidental (Mishler & Rose, 2001; Norris, 1999). Los medios de comunicación y periodistas poseen cierta responsabilidad de esta pérdida de confianza debido a la realización de una cobertura cada vez más negativa de las instituciones políticas (Capella y Jamieson, 1997; Moy y Pfau, 2000). Por otra parte, estudios recientes han encontrado que la relación entre los políticos y los periodistas, una vez vista como simbiótica, ahora ha pasado a ser de desconfianza mutua (Brants et al, 2010; Van Aelst et al, 2008).

En este contexto, el proyecto CPE propuesto tiene la intención de continuar con los esfuerzos de otros estudios previos realizados en otros países y centrados en la investigación de los niveles de confianza que los periodistas tienen en las instituciones públicas (Hanitzsch y Berganza, 2012). Esfuerzos similares se han llevado a cabo por Brants et al. (2010), así como por van Dalen , Albæk y de Vreese (2011). La confianza institucional se define como el grado en que las personas -o periodistas- están seguros de que las instituciones públicas realizarán de manera satisfactoria su labor (Hudson, 2006). Se evaluarán en este proyecto en relación a los periodistas las siguientes instituciones:

– El parlamento

– El gobierno

– Los partidos políticos

– Los políticos

– El Poder Judicial / los tribunales

– La policía

– El ejército

– Los sindicatos

– Los líderes religiosos

– Los medios de comunicación

  • La autonomía profesional

La autonomía está convencionalmente definida como uno de los requisitos más más importantes para la práctica periodística profesional (McDevitt 2006; McQuail, 1992). La autonomía profesional es contextualizada como una construcción que se encuentra principalmente dentro de la organización editorial, así como dentro de las estructuras que rigen el trabajo de los medios de comunicación. De modo que la autonomía profesional esencialmente se define como la “libertad que un profesional tiene en el desempeño de sus funciones profesionales” (Weaver et al., 2007: 70).

La autonomía profesional tiene dos aspectos principales: El primer aspecto se refiere a la libertad de maniobra que los periodistas tienen dentro de las rutinas operativas informativas. En este contexto, la autonomía se materializa en la medida en que los periodistas tienen la libertad de decidir sobre las historias que cubren o editan, así como la selección de los puntos de vista ofrecidas de las historias, las fuentes y los marcos narrativos (Reich y Hanitzsch, 2012; Weaver et al, 2007). El segundo aspecto se refiere a la autonomía profesional en base a las estructuras de toma de decisiones dentro de la jerarquía editorial. En este caso, se refiere a la medida en la que los periodistas pueden participar e influir en las decisiones que afectan a su trabajo más allá de los procedimientos operativos de la presentación de informes informativos, la edición y la toma de decisiones de comunicación.

  • Factores contextuales y factores de influencia

La noción de cultura periodística, como afirma Hanitzsch (2007: 373), es la idea o cognición específica del periodista sobre la que evalúa y ordena sus ideas culturales, a través de las cuales crea su propia realidad significativa que le permite formar su acción profesional dentro de los conocimientos colectivos. De esta definición se desprende que las actitudes de los periodistas se encuentran arraigadas profundamente dentro de la cultura periodística, que contiene el valor típico y tradicional de una forma de actuar común.

Los periodistas llevan a cabo su trabajo dentro de una cultura periodística determinada. Por este motivo, su trabajo queda determinado por los factores de influencia. Donsbach (2000) en su artículo Journalist llevó a cabo un modelo de jerarquías de influencias en el que se refirió a cuatro niveles: el nivel de sujeto o individuo, el de profesión, el de institución y el de esfera social, que posteriormente ha ido desarrollando (Donsbach, 2008: 275-276). Por su parte, McQuail y Windahl (1993: 160-161) expusieron los factores que en la organización de los medios de comunicación mantienen una importante relación con las fuentes de influencia del trabajo periodístico: las audiencias, los propietarios, las instituciones sociales y políticas, los anunciantes, los proveedores de contenidos y las agencias.

Más concretamente relacionado con los niveles de influencia, en Mass communication theory, McQuail (1983: 91) habla de la influencia de la sociedad, los emisores de comunicación de masas, las audiencias y los “posibles” usuarios de los medios de comunicación para fines específicos de su organización, sus intereses o su grupo. Por este motivo desarrolla diferentes niveles de análisis: el nivel de organizaciones internacionales, el nivel social, el nivel institucional, el nivel organizativo y el nivel individual. Chaffee y Berger (1987) expusieron su modelo de “análisis de niveles” en el que plantearon tres: un primer nivel básico de análisis en el que se encuentra el trabajador a nivel individual o en pequeños grupos; un segundo nivel mayor, que engloba la organización y finalmente un grupo aún mayor en el que aparecen reflejadas las situaciones legales, económicas y otras instituciones relacionadas con el sistema informativo (en Berger, 1991: 101-102).

Por su parte, Whitney, Sumpter y McQuail (2004: 399-402); al igual que Ettema y Whitney (2006: 159-169) se basaron en una estructura en tres niveles para desarrollar sus análisis. Distinguieron entre nivel individual, institucional y organizativo. Ya a mediados de la primera década del siglo XXI, Grossberg, Wartella, Whitney y Wise (2006: 65) en su publicación Media making, mass media in a popular culture explicaron el porqué de un análisis basado en niveles. Ellos pensaban que la producción de cualquier cosa dentro de una organización está situada siempre dentro de un sistema social que la envuelve a través de fenómenos ubicados en diferentes estratos y que cada estrato forma un nivel. Por ello, utilizan la metáfora de la “escalera de abstracción” donde los productos procedentes de los medios se presentan como una creación a nivel individual, de la organización de los medios y de las industrias mediáticas; donde los medios en su conjunto, constituyen una institución, y que en última instancia, estos son influenciados por los sistemas institucionales y por la cultura donde ellos se encuentran.

Una de las últimas propuestas presentadas en los últimos tiempos es la formulada en los capítulos 3 y 5 del libro de Preston (2009) Making the news. Journalism and news cultures in Europe por Preston y Metykova (2009: 31-48; 72-91). Estos autores presentan un modelo basado en cinco esferas de influencia: un nivel que adjunta los factores individuales, uno que envuelve los elementos organizativos, otro referido a la rutina de los medios y finalmente los dos últimos que engloban sistemas más amplios que incluyen a los sistemas político-económico y cultural-ideológico.

Metodología

La investigación cualitativa analiza a los periodistas dentro de la cultura periodística ecuatoriana con el objetivo de establecer una serie de criterios para tratar de conocer las actitudes de los profesionales a la hora de realizar su trabajo, las influencias que el contexto ejerce sobre ellos, su grado de autonomía y su confianza en las instituciones públicas. Además, según Hanitzsch (2007), junto a estos aspectos, realizar una evaluación de la objetividad distingue la cultura periodística nacional en la que se ubican los periodistas.

Este país conforma un campo virgen para la investigación porque aunque existen estudios previos llevados a cabo en Latinoamérica, apenas han aparecido investigaciones dentro del marco periodístico en Ecuador; y menos aún comparativas a nivel internacional  con otros países latinoamericanos. La idea del rol de los periodistas y de objetividad son los conceptos principales que se estudian en la investigación cualitativa. Para su análisis se crearon cinco áreas de investigación: intervencionismo, distancia del poder, orientación de mercado, objetividad como ideal y objetividad como método.

Se ha creado un diseño cualitativo ya que estimamos que nos ofrece la garantía de profundizar en casos concretos, que posteriormente nos permitirán obtener una información más precisa y exhaustiva de los casos de estudio. Este equipo de investigación es consciente de que no es posible una generalización de los resultados conseguidos en una investigación basada en un método cualitativo, pero pueden lograrse una serie de datos que pueden pasar inadvertidos en una investigación de carácter cuantitativo (Mayring, 2002: 20). Debemos tener presente que en un estudio que se basará en una comparación entre países debemos evitar la emisión de juicios estereotipados o la reproducción de clichés en los resultados (Kleinsteuber, 2003: 100). Una investigación cualitativa nos ayuda a evitar estos clichés o estereotipos que aparecen reflejados normalmente en las investigaciones cuantitativas.

Población

Antes de una muestra significativa de los medios de comunicación y de los periodistas se construirá una imagen informativa del sistema de medios de Ecuador y de la población de los periodistas.

Por lo tanto, vamos a recopilar datos sobre:

a)       el número y la distribución regional de los medios de comunicación,

b)       la estructura del sistema de medios de comunicación en términos de propiedad u otros parámetros pertinentes, y

c)        el número de periodistas.

Estos datos se obtendrán a partir de las fuentes disponibles, como las guías nacionales de los medios de comunicación, los datos oficiales sobre los medios de comunicación, las asociaciones nacionales de periodistas y editores, y los datos del censo.

En este estudio se considerará como “medios de comunicación” solo a los medios con programación propia o sección de noticias. Los medios que no produzcan contenidos informativos serán excluidos. Además, el estudio se centrará en los periodistas profesionales (profesional que obtiene al menos el 50% de sus ingresos con el trabajo periodístico). Los periodistas que se incluirán en el estudio pertenecerán a los siguientes medios de comunicación: periódicos, revistas, estaciones de televisión, estaciones de radio, medios online y agencias de noticias.

Tamaño de la muestra y muestreo

Al tratarse de entrevistas cualitativas de carácter individual, se seleccionará una muestra no muy extensa de medios de comunicación en Ecuador. De esta forma, dentro del nivel de institución se conseguirá un mayor y más profundo análisis de los factores de contexto. Los medios de comunicación elegidos son considerados medios de calidad.

Algunos de los medios de comunicación que componen la muestra son los principales medios de comunicación públicos en Ecuador que poseen en la actualidad (2014) el mayor porcentaje de espectadores.

En la selección de los sujetos de estudio, no se llevarán a cabo entrevistas a periodistas situados en cargos directivos o altos cargos, ya que se buscan periodistas en activo que trabajen de forma directa y cotidiana con la información (redacción, edición, presentación, locución, etc.). La selección de casos se centra básicamente en aquellos periodistas que trabajan con la información en la redacción porque esto permite una mejor comparación, ya que en los medios de calidad estos son los periodistas que se enfrentan a diario a la actualidad de forma activa. En la selección de casos también se estiman la variable del sexo de los periodistas. Serán seleccionadas menos periodistas femeninas dado que los hombres representan un mayor porcentaje en las redacciones de los medios de comunicación ecuatorianos.

 Recogida de los datos: entrevistas cualitativas

La investigación basada en un método cualitativo debe ir acompañada de un trabajo de investigación teórico previo que nos sirva de referencia (Mayring, 2002: 70). De modo que podamos tener una base teórica aceptable antes de llevar a cabo las entrevistas. Cuando ya concluimos esta labor de fundamentación teórica, comenzamos a realizar las entrevistas cualitativas. Estas se llevarán a cabo de forma oral e individual.

Las entrevistas cualitativas nos han resultado especialmente adecuadas para obtener presentaciones de temas y opiniones personales generales y concretas de los periodistas acerca de su profesión. En palabras de Lamnek (2005: 342): “podemos considerar este tipo de entrevistas como un instrumento abierto que facilita la comunicación”. Las entrevistas cualitativas tienen una menor estructuración que las entrevistas cuantitativas, ya que estas últimas se llevan a cabo a partir de una serie de preguntas de carácter cerrado. Pero, sí realizan preguntas concretas sobre un tema para que más tarde el entrevistado pueda responder libremente (Schnell, Hill y Esser, 1999: 355). El entrevistador puede realizar preguntas adicionales que no aparecen explícitamente en el guión si lo ve oportuno. De esta forma, los entrevistados pueden reaccionar espontánea y abiertamente a las preguntas, determinando el desarrollo de la entrevista (Mayring, 2002: 69-70). Por este motivo, una entrevista cualitativa exige la valoración espontánea y continua de las respuestas, y la adaptación de las preguntas del entrevistador (Schnell, Hill y Esser, 1999: 111).

Esto es una ventaja clara frente a las entrevistas de carácter cuantitativo en las que las respuestas suelen ir relacionadas con aspectos superficiales (Lamnek, 2005: 341). Al contrario de un análisis cuantitativo, las entrevistas cualitativas se basan en el análisis de un caso aislado y concreto que puede ser interpretado íntegramente en busca de resultados más profundos y exactos (Mayring, 2002: 42). La desventaja que tienen las entrevistas cualitativas es la poca comparabilidad de los resultados. Esto se puede compensar realizando una entrevista detallada y bien estructurada. De forma que en todas las entrevistas realizadas se mantenga la misma estructura y que todos los temas y áreas de la investigación tengan el mismo tratamiento (Schnell, Hill y Esser, 1999: 356). De esta forma también se facilitará la labor de extracción de los datos finales y su posterior comparación (Mayring, 2002: 70). Existen en el uso de las entrevistas cualitativas ventajas manifiestas para nuestra investigación, como adaptación al contexto cultural, franqueza, evitar confusiones, etc.

El método de recogida de datos se basará en una entrevista personal. La duración prevista de la recogida de datos debe estar entre el 21 de marzo de 2014 y el 30 de abril de 2014.

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