Proyecto Estudiantes de Periodismo en Ecuador

Cultura Periodística Pre-profesional de Ecuador. Perfil, formación, motivaciones y expectativas de los estudiantes de comunicación social y periodismo

La enseñanza de tercer nivel en periodismo atiende a los contextos y demandas socio-históricas, culturales, económicas, políticas, mediáticas, tecnológicas y, principalmente, educativas en cada país en la que se encuentra inserta, respondiendo a los requerimientos formativo/profesionales de los futuros periodistas -y comunicadores sociales en el caso de Ecuador- que pretenden graduarse para ejercer la profesión periodística. En este proceso, según Oller et al. (2017), se establece una intercepción entre la academia, las dinámicas profesionales periodísticas, las políticas gubernamentales, los mercados laborales y la ciudadanía; modelando, de tal modo, los ideales, percepciones, actitudes, acciones y estructuras cognitivas que definen al profesional del periodismo en formación.

El rol protagonista de la universidad como institución encargada de formar a los actuales y futuros periodistas en Ecuador ha llevado a los autores de este texto a estudiar la cultura periodística pre-profesional en este país a partir del análisis del perfil y la situación de los estudiantes de periodismo y comunicación social del país; sus percepciones de estas carreras y las motivaciones y expectativas acerca de su futuro profesional. Una investigación que forma parte del proyecto Culturas Periodísticas Pre-Profesionales llevado a cabo en Ecuador, Cuba y Venezuela desde mediados de 2015 y que está anclado al proyecto comparativo internacional Culturas Periodísticas .

En Ecuador, a la hora de analizar a los estudiantes de periodismo y comunicación social, se tuvieron en cuenta un conjunto de elementos que van de la mano con el contexto donde fueron observados y/o medidos, definiendo la formación profesional de cada individuo y cómo será su ejercicio profesional a posteriori, ya sea en los medios de comunicación, en otras instituciones asociadas al área de la comunicación -tanto públicas como privadas o comunitarias- o en la academia.

Los principales objetivos de esta investigación son:
 Establecer el perfil psico/sociográfico de los estudiantes de las carreras de Periodismo y Comunicación Social de Ecuador.
 Identificar cómo perciben los estudiantes de las carreras de Periodismo y Comunicación Social su formación universitaria en Ecuador.
 Especificar el nivel de especialización en periodismo de los estudiantes de las carreras de Periodismo y Comunicación Social en Ecuador.
 Estimar las motivaciones y expectativas de desarrollo profesional y personal de los estudiantes de las carreras de Periodismo y Comunicación Social en Ecuador.

Metodología

A partir del análisis de los estudiantes de comunicación social y periodismo en Ecuador se pretende dar forma a la cultura periodística pre-profesional del país. En el caso de Ecuador, la mayor parte de los estudiantes cursa específicamente la carrera de Comunicación Social en la que, en ocasiones, se incluye la especialidad de Periodismo.
El trabajo de campo de esta investigación cuantitativa se llevó a cabo durante el primer semestre de 2016 a partir de encuestas a 1187 estudiantes que se encontraban matriculados en una de las 17 carreras de Comunicación Social y Periodismo en las que se suministró el cuestionario -de un total de 26 Facultades de Comunicación en Ecuador- [tabla 1]. Una muestra estadísticamente representativa con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de 2,7.

El cuestionario empleado en este estudio toma como modelo el aplicado en el proyecto Journalism Students Across the Globe , coordinado por Folker Hanusch y Claudia Mellado. Este está compuesto por 32 preguntas cerradas agrupadas en 7 ámbitos de estudio: Perfil psico/sociográfico; motivación y expectativa profesional; formación universitaria y especialización en periodismo; medios de comunicación y periodismo en sus países; consumo mediático; roles profesionales y ética periodística.

En este capítulo se presentan los resultados respecto a las variables:
 Perfil psico/sociográfico: Universidad en la que está matriculado; estudios previos; nivel socioeconómico de la familia; género; edad; nacionalidad y orientación e interés en la política.
 Motivación y expectativas: Desarrollo profesional y personal; seguridad laboral y vocación y creatividad.
 Formación universitaria y especialización: Calidad de la formación universitaria; necesidad de formación/especialización universitaria; especialización en el área de trabajo y experiencia profesional.
Los resultados obtenidos están clasificados y almacenados en el programa SPSS (versión 23), mediante el cual se analizaron los resultados de manera descriptiva .

1. Cultura periodística pre-profesional de Ecuador
El concepto de cultura periodística parte de dos campos del conocimiento: la sociología de las noticias, inherentes a la construcción de la noticia Wolf 1987, 1997, Mellado y Arjen 2014) y la sociología de las profesiones, particularmente en el campo periodístico (Hanitzsch 2007). Algunos autores la entienden como el idea del periodista a partir del cual evalúa, ordena y crea su propia realidad y acciones profesionales dentro del conocimiento colectivo (Hanitzsch 2007); las acciones, actitudes e ideas profesionales que se establecen dentro de un país o región, fijando una forma de actuar común (Oller y Meier 2012) y los rasgos identitarios de los roles y las rutinas de los periodistas en un plano abstracto, que representan el marco simbólico de un colectivo (Oller y Barredo 2013). Estas culturas periodísticas en América Latina están influenciadas, siguiendo a Mellado (2009), por los gobiernos, las discrepancias y los movimientos sociales, las políticas económicas, el desarrollo y el sistema económico/financiero, la participación ciudadana, la migración y el papel de los medios de comunicación.

Las características contextuales propias del periodismo en América Latina estimulan la re-conceptualización y la generación de nuevos epistemes de la profesión periodística, permitiéndole diferir del modelo global de cultura periodística nordista y global (im)puesto por los países europeos y Estados Unidos. En el caso de Ecuador, a pesar de no estar exento del fenómeno globalizador y acumular una serie de características comunes al resto de las regiones del mundo -marcada brecha digital, concentración mediática, paralelismo entre medios y políticos, instrumentalización de los periodistas, desequilibrio en la propiedad de los medios, entre otros-, tiene una serie de particulares inherentes a la política progresista de izquierdas que ejerce el actual gobierno -a pesar de que está ocurriendo un marcado retroceso en la aplicación de las mismas desde que Lenin Moreno pasó a ser el presidente del país en mayo de 2017-; las nuevas legislaciones aprobadas en materia comunicacional (LOC 2013); el fortalecimiento de la «institucionalidad» pública; la reestructuración del sistema mediático y el espectro radioeléctrico; la reducción de las diferencias sociales, étnicas, de credo y género; la estructura oligárquica del sistema mediático, eminentemente privatizado y la profesionalización del periodismo a partir del fortalecimiento y la obligatoriedad de la formación reglada de los profesionales de los medios de comunicación; entre otras.

El rol jugado en la actualidad por la educación terciaria en periodismo a la hora de entender la cultura periodística (Shoemaker y Reese 1996, Weaver y Wilhoit 1996, Oller y Chavero 2016, Beate 2010, entre otros); de Ecuador ha supuesto tener que poner sobre la mesa de la investigación nacional como sujetos de estudio a los estudiantes universitarios de esta especialidad. Los mismos que determinan el paradigma de cultura periodística pre-profesional dentro del contexto institucional y nacional en el que quedan ubicados. Una línea de investigación que parte de las propuestas de Splichal y Sparks (1994), autores que establecieron la influencia de la educación en los valores, actitudes profesionales y procesos de socialización de los periodistas Hanna y Sanders (2007), que sistematizaron los hábitos y las motivaciones de los estudiantes de periodismo en el momento de escoger su profesión y Zhu, Weaver y Lo (1997), que sistematizaron sus percepciones, expectativas y actitudes profesionales. A partir de la corriente investigativa que se está consolidando en torno al paradigma de culturas periodísticas pre-profesionales, Oller et al. (2017: 245-246) establecen que esta idea parte de  la “graduación del periodismo” […], la estimulación del rol de las universidades como instituciones capaces de llenar algunos de los vacíos crecientes en el periodismo […] y la socialización de los futuros periodistas a través de la educación periodística en la universidad que, a su vez, está directamente influenciada por factores y variables económicos/as, políticos/as, culturales […], históricos/as y mediáticos/as […].

2. Resultados
Perfil psico-sociográfico: género, edad, nacionalidad, universidad en la que está/tuvo matriculado, estudios previos, año cursado en el programa de estudios, nivel socioeconómico de la familia y orientación e interés en la política.
La edad promedio de los estudiantes de periodismo de Ecuador es de 20,8 años, aunque los hombres son un año mayor a sus compañeras de media; casi el total es de nacionalidad ecuatoriana (97,6%) y tres de cada cuatro (77,1%) no tienen estudios previos.

En las carreras de Periodismo y Comunicación Social existe un predominio de las estudiantes sobre sus compañeros masculinos (seis de cada cuatro son mujeres), sobre todo en los primeros años de estudio.

El mayor porcentaje de estudiantes, a nivel general, se ubica en los dos primeros años de la carrera (66,3%); descendiendo progresivamente con el paso de los cursos académicos, tanto en el caso de las mujeres como en el de los hombres.

En cuanto a la titulación académica de los padres de los estudiantes, el 31,8% de las madres cuenta con educación superior universitaria, reduciéndose este hasta el 7,3% con respecto a las que poseen una titulación de postgrado. Este porcentaje se incrementa entre los padres, ya que el 32,8% tiene una carrera universitaria y el 13% una titulación de cuarto nivel. Estos resultados revelan el bajo porcentaje de padres profesionales con carrera universitaria de los estudiantes de periodismo y comunicación social en Ecuador. Una situación que se agrava en el caso de las madres, donde más de la mitad (51,8%) no tiene ningún tipo de titulación superior o universitaria. Al respecto, Garbanzo Vargas (2007) subraya que cuando la formación de tercer y cuarto nivel de los padres de los estudiantes es deficitaria, se produce un problema que influye significativamente en los resultados académicos de los estudiantes universitarios.

A pesar del bajo índice de profesionales entre los progenitores de los estudiantes de comunicación social y periodismo en Ecuador, dos de cada tres de ellos (67,2%) asumen que la situación económica en la cual crecieron fue similar al promedio de la población ecuatoriana.

Al comparar el interés de los estudiantes masculinos y femeninos en la política comprobamos que los asuntos de ámbito político no ocupan un lugar prominente en las vidas de los estudiantes, ya que solo uno de cada cuatro (25,1%) se muestra muy o extremadamente interesado. Destaca el hecho de que las féminas (33,5%) se encuentran más atraídas por la política que sus colegas masculinos (26,7%) [Gráfico 5]. En cuanto a la posición política de los estudiantes, dos de cada tres (67,5%) se autodefinen como de centro ideológico, el 29,7% de izquierda y tan solo un porcentaje residual (2,7%) se ubica en la derecha.

Formación universitaria y especialización en periodismo: calidad de la formación universitaria, necesidad de formación/especialización universitaria, especialización en el área de trabajo y experiencia profesional.

La mayor parte de los estudiantes de comunicación social y periodismo en Ecuador considera que la calidad de la formación superior/universitaria en su área es aceptable (42,7%) y buena o muy buena (41,1%). Tan solo el 15,2% del total es más crítico y la considera pobre o muy pobre [Gráfico 6]. Respecto a la necesidad de formarse en la universidad y la obtención de un título en el área de comunicación social y/o periodismo, existe casi una total unanimidad (94,5%) entre los estudiantes acerca de la necesidad y obligatoriedad de ello antes de ejercer la profesión periodística.

Entre las especializaciones profesionales que despiertan un mayor interés para los estudiantes de comunicación social y periodismo en Ecuador se encuentran las de turismo (70,4%), las relacionadas a temas culturales (69,5%), las noticias internacionales (61%) y los asuntos sobre desarrollo (60,6%). Las áreas o especializaciones por las que menos interés muestran los estudiantes están relacionadas, fundamentalmente, con las «noticias duras» en el periodismo: temas de economía y negocios (46,5%), policiales, cortes y tribunales (46%), deportes (39,3%) y políticos (38.9%).

La educación universitaria en Ecuador destaca por su carácter teórico, tal y como demuestran los resultados. El 38,9% de los estudiantes ecuatorianos que estudia periodismo no tiene experiencia profesional y el 11,3% ha trabajado previamente, pero en otras áreas ajenas al periodismo. Tan solo el 12,3% adquiere sus habilidades en el período de prácticas laborales planificadas por la universidad y el 11,3% en un medio de comunicación sin recibir remuneración alguna. Muy pocos estudiantes de periodismo reciben remuneración por trabajar en «algún» medio de comunicación (5,82%) o en los periódicos o medios internos de la universidad.

Entre las principales motivaciones de los estudiantes para seleccionar la carrera de periodismo en Ecuador se encuentran la posibilidad de ser creativo (79,5% la considera como muy o extremadamente importante), conocer personas diferentes (77 %) y tener un estilo de vida dinámico (74,3%). Entre las principales motivaciones personales se encuentran, además, la oportunidad de tener un trabajo estable (69,3%) y el prestigio de ser periodista (63,8%).

En el extremo contrario, las opciones menos atractivas y motivantes son la posibilidad de ser famosos (58,3%), el salario a ganar (31,1%), el intento de desarrollar las metas nacionales (29,4%) y tener que rendir cuentas a los poderes fácticos (29%).

A pesar del poco interés en la política mostrado por los estudiantes en las preguntas anteriores, destaca que, entre las motivaciones aludidas, se encuentren las relacionadas al desarrollo político, democrático y los asuntos públicos -la oportunidad de influir en asuntos públicos (62,5%), trabajar por la libertad y la democracia (62,3%) y ayudar a la construcción de la nación (53,7%)-. Estos resultados son contradictorios, por lo que se debería profundizar en esta incongruencia en próximas investigaciones para conocer las causas del porqué estos asuntos son uno de los motivantes para seleccionar la carrera y después, con el transcurso del tiempo, los estudiantes de periodismo pierden de forma paulatina el interés por los temas políticos y públicos.

Casi la mitad de los estudiantes de periodismo centra sus expectativas en el campo laboral relacionado con el «puro periodismo» y enfocado, principalmente, en los medios de comunicación (49,5%); a continuación, se sitúa el área de las relaciones públicas y la publicidad (25,6%) -las féminas son las que tienen una tendencia mayor, superando en un 4,8% a sus compañeros masculinos). La comunicación institucional (5,8%) y la docencia e investigación (4,7%) son las otras áreas que cuentan con mayores niveles de preferencia. Entre las áreas menos demandadas se encuentra la comunicación comunitaria (2.6%), confirmando las dificultades para el desarrollo de los medios de comunicación comunitarios en los que tanto empeño puso el gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Tan solo hay un 3.2% de indecisos que aún no tiene claro el campo donde prefiere trabajar.

Desde el punto de vista profesional, las mayores aspiraciones de los estudiantes de comunicación social y periodismo son trabajar en la televisión (35.1%) y la radio (11.1%), certificando su preferencia por los medios de comunicación tradicionales. Los departamentos de comunicación institucional (8%) y los departamentos de relaciones públicas (7.8%) ocupan también un puesto preferencial. Sin embargo, otros medios convencionales como las agencias de noticias (5.8%), los periódicos (5.4%) y las revistas (4.5%) pierden fuelle.

Otro aspecto que resulta preocupante es el bajo interés que despiertan las ofertas profesionales relacionadas con los portales de sitios de noticias online (1.9 %) y las revistas online (0.7%), medios asociados al ciberespacio y que ocupan, cada vez más, un mayor lugar dentro de la oferta laboral.

El proyecto que se presenta en este capítulo actúa como uno de los referentes en su campo en Ecuador, una situación que demuestra lo incipiente de esta área de estudio en el país. En la actualidad, aún son contadas las investigaciones centradas en el análisis de los perfiles psico/sociodermográficos de los estudiantes de periodismo y comunicación social, sus motivaciones y expectativas profesionales y sus percepciones acerca de la formación universitaria y especialización en periodismo. Un ámbito investigativo que toma mayor relevancia debido al rol protagonista de la formación de tercer y cuarto nivel en la especialidad de periodismo y comunicación social a la hora de ejercer la profesión. Hasta el punto de que, desde la aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) en 2013, los periodistas requieren de una titulación universitaria en la especialización para trabajar como tal en los medios y las agencias de comunicación ecuatorianos/as.

Para el análisis de la cultura periodística pre-profesional, que toma como fundamento básico la formación reglada universitaria de los futuros periodistas, se requiere de la sistematización de las variables que inciden directa e indirectamente en la formación de estos estudiantes. Un aprendizaje bifocal que se construye a partir de la institucionalización y los discursos interna/os de la educación universitaria en periodismo y las mediaciones entre estas instituciones y los sistemas estructurales externos a la misma.

Los estudiantes de periodismo en Ecuador rondan los 21 años y son mujeres en su mayor parte. Este dato difiere en gran medida del porcentaje de periodistas que ejercen el periodismo en Ecuador en la actualidad, donde dos de cada tres son hombres (Oller y Chavero 2016)-. Por lo tanto, con base en una lógica cuantitativa, el número de mujeres en las redacciones de los medios de comunicación ecuatorianos irá incrementando paulatinamente, hasta el punto de poder hablar de la feminización del periodismo en el país. Sin embargo, no deben obviarse dos hechos: en primer lugar, el abandono prematuro de la profesión de parte de las mujeres periodistas y, en segundo lugar, la preferencia de estas por vías profesionales alejadas de los medios de comunicación y cercanas a otros modelos de negocio asociados a la comunicación.

Aun siendo menor en número, los estudiantes masculinos son un año mayor que sus compañeras de media. Un aspecto que plantea dos posibilidades: en primer lugar, que los estudiantes hombres comienzan la carrera de forma más tardía y, en segundo lugar, que la incorporación a las aulas universitarias tras comenzar a trabajar en los medios de comunicación se produce en mayor medida entre los hombres.

A pesar de que casi la totalidad de los estudiantes elige la carrera de Comunicación Social y/o Periodismo como primera opción, una decisión que parecería mostrar la clara determinación de estos, lo cierto es que el abandono es una característica que define a la carrera y que, incluso, se incrementa con el paso de los años académicos, especialmente entre los varones. Una predisposición a la renuncia que puede estar motivada por la falta de un «ambiente académico y profesional», la falta de apoyo o las condiciones económicas de su entorno familiar, tal y como se mencionó previamente. Sin embargo, esta última opción no se sustenta en demasía debido a que la mayor parte de ellos establece que la situación económica en la que creció es similar a la del promedio de la población ecuatoriana.

Aunque la preparación de los padres es bastante limitada, los padres conservan unos mayores índices formativos y profesionales si se compara con el de las madres. Esta brecha de género entre hombres y mujeres es ejemplo de una sociedad patriarcal sustentada en valores judeo-cristianos tradicionales, fomentadores de la inequidad de género con los sistemas y las fuentes de poder oficiales (Oller et al. 2016, Berkowitz 2009).

A pesar de que el interés de los estudiantes en la política es muy bajo, enfatizándose este desinterés entre las mujeres, dos de cada tres afirman tener una tendencia de centro-izquierda ideológica. Un resultado que puede extrapolarse al mundo digital ya que concuerda con los resultados obtenidos por De la Garza, Barredo y Arcila (2017: 108) en su análisis de la participación política de los jóvenes ecuatorianos en el ciberespacio:
No se encontró una relación entre la mayoría de los elementos de la participación política tradicional con la participación política en línea. En este caso, esto podría deberse a que, en términos generales, la participación política en redes resulta bastante escasa en el Ecuador.

Según los estudiantes de comunicación social y periodismo, la formación y la titulación en la especialidad de comunicación social y/o periodismo es muy importante para ejercer la profesión periodística. Sin embargo, aun destacando la relevancia que ellos ofrecen a la educación de los futuros profesionales en la universidad, no se muestran totalmente satisfechos con la formación recibida y el sistema de enseñanza en las facultades de Comunicación ecuatorianas. Una opinión generalizada alineada con la del gobierno -en ese momento el presidente era Rafael Correa-, organismo que puso entredicho los índices de calidad de la educación superior. En busca de solucionar este problema, en julio de 2014 se aprobó el Reglamento de evaluación, acreditación y categorización de carreras de las instituciones de educación superior , dirigido a evaluar la actividad de las mismas bajo la supervisión directa del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES) y con el objetivo directo de mejorar la calidad de las universidades y escuelas politécnicas en Ecuador.

La mayoría de los estudiantes se inclinan por áreas de la comunicación asociadas al mundo empresarial -sobre todo en el ámbito turístico- y culturales. En el polo contrario, las especializaciones con menores índices de preferencia están relacionadas con los sectores de la economía y negocios; policiales, cortes y tribunales; deportes y política. Un aspecto que contrasta con las principales secciones tratadas y publicadas en los medios de comunicación convencionales ecuatorianos denominadas como «noticias duras», donde desarrollan su trabajo la mayor parte de los periodistas (Oller 2017a). De igual modo, el área de deportes, que ocupa un lugar secundario en las preferencias de los estudiantes, es una de las secciones noticiosas que cuenta con una mayor presencia en los contenidos mediáticos (Oller 2017). Una disonancia formativa entre la educación recibida por los estudiantes y sus preferencias profesionales que los podría llevar a buscar vías profesionales alternativas -asociadas, en mayor medida, al mercado empresarial y financiero- a los medios de comunicación convencionales.

En este mismo sentido, las principales motivaciones que llevan a los estudiantes a estudiar estas carreras, para posteriormente ejercer el periodismo, están asociadas al carácter creativo, social, dinámico, autónomo, divertido y ameno de la profesión periodística. Un resultado que nos indica que las mallas curriculares de las carreras de Comunicación Social y Periodismo deberían ajustarse a las demandas de los estudiantes para que, de este modo, ellos estuvieran más satisfechos con su proceso de formación. Una vía a través de la cual sería posible que estos llegaran a valorar de forma más positiva la educación recibida en la universidad.

El carácter «tradicionalista» y «generalista» de las mallas curriculares de las carreras de Comunicación Social y Periodismo puede ser una de las causas por las cuales los estudiantes se inclinan, fundamentalmente, por los medios de comunicación convencionales -televisión y radio en mayor medida- como salida profesional dentro del campo periodístico. Sin llegar a evaluar de forma crítica el «notable desgaste en la utilización de los medios convencionales» (de la Garza, Barredo y Arcila 2017: 108) y que «los jóvenes universitarios del Ecuador consumen información en internet de forma simultánea con la radio y televisión» (Suing, Ordoñez y Ortiz 2017: 15).

Esta disposición y opción profesional adoptada por los estudiantes de comunicación social y periodismo está desajustada de la realidad periodística actual debido a los profundos cambios que está sufriendo el mercado mediático, motivados por la inclusión de las nuevas tecnologías, llamadas a transformar la propia naturaleza de la profesión, y la inclusión de nuevos actores como los ciudadanos y las empresas de telecomunicaciones. Una realidad profesional que requiere de las instituciones educativas superiores, en general, y de las facultades de comunicación social, en particular, una transformación basada en la versatilidad y el reajuste. Una tendencia educativa que les permita la renovación profunda del «modo de hacer las cosas», la cual aúne el compromiso de la academia con la responsabilidad social de la comunicación y su carácter estratégico en el contexto político, económico y cultural ecuatoriano.

Como punto final, destacar que uno de los principales requerimientos para la academia está dirigido a la puesta en marcha de acciones orientadas a la incorporación de las herramientas y las estrategias digitales y online en las estructuras institucionales y los procesos de formación de los estudiantes, posibilitándoles a estos una adecuada y apropiada integración al ecosistema de internet y al ciberespacio. Una maniobra primordial para el desarrollo profesional de los futuros profesionales de la comunicación que, en su periodo de formación, a pesar de consumir información preferentemente a través de sus dispositivos electrónicos y las redes sociales (Oller et al. 2017, Suing, Ordóñez y Ortiz 2017, de la Garza, Barredo y Arcila 2017), no contemplan entre sus principales prioridades educativas y profesionales la posibilidad de formar y trabajar en medios y plataformas digitales online.

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